VIENA




Cuna de los grandes compositores como Mozart, Beethoven, Strauss y tantos otros... escenario de ópera, salas de conciertos, festivales musicales, palacios de arquitectura majestuosa... elegancia imperial en una palabra. 



Recorrer las empedradas calles de Viena, nos ha teletransportado a aquella época grandiosa dónde arte,  música y cultura florecieron bajo el patrocinio de los Habsburgo. Sus calles, flanqueadas por edificios con detalles ornamentales y fachadas impresionantes, nos han llamado mucho la atención. La Ringstrasse, un bulevar circular que rodea el centro vienés, es famosa por albergar numerosos edificios emblemáticos como la Ópera Estatal, el Parlamento y el Ayuntamiento. Las calles del centro histórico, como Graben con su monumento a la peste y Kohlmarkt con una vista fabulosa de la hermosa cúpula de oxidado bronce turquesa de Hofburg, están llenas de tiendas de lujo y cafeterías tradicionales. En ese ambiente tranquilo y encantador nos sumergimos este agosto, aprovechando a tope para pasear y disfrutar de la arquitectura y cultura de la capital de Austria.










Ayuntamiento
Ayuntamiento 


Durante la época de la emperatriz Elisabeth (más conocida como Sissi), Viena era la capital del imperio austrohúngaro caracterizado por su esplendor y elegancia. La corte imperial de Viena era famosa por su fastuosidad, arquitectura opulenta e influencia cultural.
 

Sissi nació el 24 de diciembre de 1837 en Munich (Baviera), hija del duque Maximiliano de Baviera y de la princesa Ludovica de Baviera, su infancia estuvo marcada por su amor por la naturaleza, la poesía y la equitación. 

Su vida cambia drásticamente a la edad de 15 años cuando es presentada a su primo Francisco José (emperador de Austria) durante una visita a la corte en Viena. Francisco José, que tenía entonces 23 años, quedó impresionado por la belleza y naturalidad de Sissi y decidió proponerle matrimonio. 




Sissi fue una figura icónica, rebelde y con un estilo de vida algo excéntrico. Mujer independiente y libre de espíritu, luchó contra las restricciones impuestas por la corte. Su vida estuvo marcada por las tragedias, lo que le empujó a la soledad y a buscar refugio en sus viajes. 

A orillas del lago Lemán, mientras estaba de viaje en Ginebra, Sissi sintió un fuerte golpe en el costado y, una vez en el barco, se desvaneció. El viajero atolondrado que se había cruzado en su camino era en realidad un anarquista italiano que le había clavado un estilete muy cerca del corazón. Su trágica muerte conmocionó al mundo, dejando una profunda impresión en la historia y la cultura popular.


Viena ha sido clasificada como una de las ciudades con  mayor calidad de vida en el mundo. Los vieneses disfrutan de una infraestructura eficiente, sistemas de transporte público bien desarrollados y a muy buen precio, espacios verdes y sostenibilidad ambiental. La ciudad es conocida además por su seguridad y limpieza.  



El Monumento a los Héroes del Ejército Rojo fue construido para conmemorar los soldados soviéticos caídos en la Batalla de Viena de la Segunda Guerra Mundial durante la cual, 17.000 soldados soviéticos murieron en combate contra las fuerzas nazis. 


Cada día, los turistas se congregan frente al reloj Anchor, construido sobre un puente que une dos edificios de oficinas. De estilo Art Decó, todos los mediodías desfilan sus doce figuras al son de la música clásica vienesa.


Gabriela frente a la Pestsäule, erigida después de la gran peste de Viena. Huyendo de la ciudad, el emperador Leopoldo I juró colocar una columna votiva si la epidemia acababa. 


 

Especializada en cafés y pastelitos donde, curiosamente, todo es de color rosa. Entrar en un mundo de fantasía para, como una princesa de cuento, simular tomar el té con tus muñecas. Eso es precisamente lo que sentí al entrar en esta cafetería.

A los vieneses les encanta el contacto con la naturaleza. siendo el ciclismo la actividad más popular. De hecho, la ciudad cuenta con extensas rutas en bicicleta como pudimos comprobar en los jardines del Prater, donde nuestras hijas disfrutaron como enanas de su tandem. El Prater es un gran parque que alberga uno de los parques de atracciones más antiguos: el Wurtelprater cuya principal atracción es la Wiener Riesenrad, una noria gigante que da forma a la silueta de la ciudad y se ha convertido en símbolo de Viena.






Pegado al Prater, se encuentra el campus universitario de Viena.. Se trata de un espacio moderno y sostenible, con edificios, plazas y rincones rodeados por el verde de árboles y plantas. 




Viena es famosa por sus eventos a lo largo del año. Desde el famoso Baile de la Ópera hasta el esperadísimo Concierto de Año Nuevo. 

La Ópera Estatal de Viena o Wiener Staatsoper es uno de los teatros de ópera más renombrados del mundo, conocido por sus producciones de alta calidad y su impresionante arquitectura, es un referente para todas las óperas del mundo. 








Su famoso baile de las debutantes es un evento de gala que atrae a visitantes de todo el mundo. Durante el evento, jóvenes de familias aristocráticas y de la alta sociedad, tienen la oportunidad de hacer su presentación formal en sociedad. Las debutantes visten elegantes trajes de gala y participan en un baile tradicional en el opulento salón de la Ópera de Viena. 


El Musikverein es una sala de conciertos dotada de una acústica excelente y una arquitectura impresionante. 




Adel y Amir nos reservaron las entradas, añadiendo una nota de color con sus elegantes disfraces de Mozart. 



Siendo el hogar de la Filarmónica de Viena, es famosa por albergar el 1 de enero el famoso Concierto de Año Nuevo, transmitido a nivel internacional, y en el que la Orquesta Filarmónica de Viena presenta una selección de valses y polcas de compositores como Johann Strauss. Un evento muy esperado y querido por los amantes de la música clásica en todo el mundo. Pues bien, dada la prestigiosa reputación de esta sala de conciertos, los precios de las entradas suelen ser considerablemente altos. Casualmente nos enteramos que era posible conseguir en las taquillas que están fuera del recinto, entradas por tan sólo ¡15 euros! para acceder a un concierto en la Grosser Saal

Muchos aplausos al son de la marcha Radetzky y muy satisfechos de haber podido disfrutar de una tarde única. 

En cuanto a la GASTRONOMÍA vienesa…

es conocida por su refinamiento y diversidad. 

Ofrece platos tradicionales como el Wiener Schnitzel (filete de ternera o de cerdo empanado, acompañado de ensalada de patata) y el Gulasch (un guiso de carne de res, cocido a fuego lento con cebollas, pimientos y paprika. Suele servirse con knödel o bolas de masa hervida y spätzle o pasta. Como antojo salado muy popular en Viena está el bretzel o pretzel, una especie de pan horneado en forma de lazo con una superficie dorada y salada. 



En sus emblemáticos y elegantes cafés podéis probar de postre la Sacher torte (pastel de chocolate) y apfelstrudel (strudel de manzana).
 


No sabría deciros con cuál de los dos me quedo... 😋

He elaborado una pequeña lista con los restaurantes que más nos han  gustado. He de decir que no todo ha sido comida austriaca. 

- Brauerei Salm Bräu Gaststätte

Recién llegados la primera noche, lo descubrimos por casualidad.


Los 12 Apóstoles

Una especie de cueva, super original.

- die Feinkosterri

Nos encantaron sus tapas, muy sabrosas y con una presentación muy cuidada.


-All Reis

¡Atención! El mejor restaurante thai que probamos en Viena, todo sensacional.


- Le Burger

Nada que ver con las hamburgueserías a las que estamos acostumbrados en España.


Los mercados callejeros locales como el Naschmarkt ofrecen una amplia gama de productos frescos y delicias culinarias. Allí fuimos testigos un sábado en primera línea de la dinámica vida de un mercado y protagonistas de una aventura multicultural.



Pero, obvio que todo no iba a ser gastronomía... 

La casa de Mozart, con su estilo señorial,  nos permitió conocer la vida y obra de este aclamado músico, cómo fue su vida cuando compuso  "Las bodas de Fígaro", "Cosi fan tutte" y "Don Giovanni" y su intensa enemistad con Salieri. Existe una leyenda que sugiere que éste (presa de la envidia) pudo haber estado involucrado en la muerte prematura de Mozart. 


Boquiabiertos nos quedamos ante la catedral de San Esteban (Stephansdom), una de las estructuras góticas más impresionantes de Europa y uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad con sus agujas puntiagudas, sus dos torres imponentes y esos techos de tejas de colores vibrantes.  En este importante lugar de culto pudimos "escuchar" (nunca mejor dicho)  las Cuatro Estaciones de Vivaldi. Si eres de los que no te rindes ante los imprevistos... el banco lateral de la iglesia resulta muy práctico para, al menos, visualizar parte del escenario. 




También existen iglesias como la de San Carlos Borromeo o Karlskirche con dos columnas exteriores inspiradas en la Columna de Trajano de Roma y la iglesia Votiva o Votivkirche, de estilo neogótico. 




El Palacio Schönbrunn o el Versalles vienés, fue la residencia de verano de la familia imperial.
  

El emperador Maximiliano II  mandó construir un pequeño refugio que le protegiera durante la caza... pero fue Maria Teresa años después quién recuperará el interés por el palacio, convirtiéndolo en residencia estival.










La famosa Glorieta, dominando el recinto, ofrece unas vistas estupendas. Dicen que el emperador Francisco José y Sissi instalaron un salón para desayunar en su interior. 


Otra visita obligada fue el Palacio Hofburg, residencia real de los Habsburgo por más de 600 años donde pudimos conocer los aposentos imperiales y el famoso Museo de Sissi. Cuenta con un hermoso jardín de estilo vienés con una gran cantidad de monumentos y estatuas, el famoso Burggarten, nada mejor como ésto para relajarse y olvidarse de la rutina diaria.




A principios del siglo XIX, Viena estaba rodeada por una muralla defensiva. Cuando Napoleón se fue de Viena, las murallas se destruyeron y los Habsburgo lo convirtieron en un precioso jardín al estilo vienés. En el Burggarten hay varias estatuas y monumentos importantes para la cultura de Viena.




Como la estatua más popular del lugar de... ¡Mozart! El monumento muestra al gran compositor rodeado de querubines e instrumentos musicales. Los relieves se refieren a su ópera "Don Giovanni".


Al norte del jardín, junto a una magnífica casa de cristal, hay una cafetería junto a un invernadero repleto de murciélagos y mariposas tropicales. 

Durante nuestra estancia en Viena, nos alojábamos en Khungasse, una zona tranquila y muy bien comunicada con el resto de la ciudad.





Estábamos muy cerquita del Palacio Belvedere o Schloss Belvedere donde además de sus preciosos jardines simétricos de estilo francés bellamente decorados, pudimos admirar el famoso beso de Gustav Klimt, entre otras joyas de la pintura.















El 15 de mayo de 1955 se ratificó el Tratado del Estado Austriaco, en el que Austria proclamaba la neutralidad permanente.




Perdernos por el Barrio de los Museos con pausa-refresco incluida fue nuestro siguiente reto.



Descansando una tarde en un Wombat, una especie de hostal muy chill.




Otra forma diferente de hacer turismo nos parece dedicar algún día a visitar el cementerio de la ciudad en la que estamos 😱 Tumbas bajo pórticos y mausoleos de una rareza imponente crean una atmósfera sin igual, capaz de provocar algún que otro escalofrío. 

El Cementerio Central, uno de los lugares más mágicos de Viena, con las tumbas de los grandes músicos es un paraíso natural perfecto para dar un largo paseo. 







Y el Cementerio de Hietzing (en las inmediaciones del palacio de Schönbrunn) donde vimos las tumbas del arquitecto austríaco Otto Wagner (máximo defensor del realismo arquitectónico en pro de la independencia de las formas clásicas) y de uno de sus artistas más célebres: Gustav Klimt que nos costó un poco más encontrar...




Visita obligada a la Universidad de Viena que nos impresionó por su enormidad.





En Wiener Rathausplatz (ayuntamiento) había un festival de cine con mucha animación, como podéis ver en las fotos.




Por culpa de la dichosa lluvia de los primeros días, hubo tiempo de sobra para descubrir galerías escondidas y acabar en Wien Mitte the Mall comprando unas sketchers que nos vinieron de perlas.




Aprovechamos también para realizar excursiones como el día que fuimos a la capital de Eslovaquia. 

En la frontera con Austria y Hungría, a orillas del río Danubio, Bratislava tiene una rica historia que abarca desde la época romana hasta la actualidad. Para conocer los sitios históricos y empaparse de sus leyendas, nada mejor que un free tour cuyo amable guía nos llevó hasta el castillo  y la catedral de San Martín.  Además, nos contó la evolución de la ciudad desde la segunda guerra mundial hasta la actualidad. 



Cumil en eslovaco significa cotillear. Las chicas que pasan por la zona con falda corta deberán tener cuidado con el mirón...





Si te gustan los cuentos de "El patito feo", "La sirenita" o "El sastrecillo valiente" te lo encontrarás rodeado de alguno de sus entrañables personajes.



Pequeño hombre arrogante con expresión de enojo en su rostro. Difícil describir la mezcla de emociones que evoca esta pequeña estatua: mezquindad y engreimiento maliciosamente malsano que las personas negativas tratan, ridículamente, de ocultar. Igual que le ocurre al famoso Picus.






Después de la guerra, Eslovaquia formó parte de Checoslovaquia y, posteriormente, se
convirtió en un país independiente. Durante el periodo comunista, Bratislava fue parte del bloque del
este y sufrió la influencia soviética. Tras la caída del comunismo, comenzó a modernizarse y abrirse al mundo exterior. La inversión extranjera y el turismo aumentaron, creciendo mucho económicamente,
construyendo edificios modernos y restaurando monumentos históricos. La entrada de Eslovaquia en la
Unión Europea tuvo también un impacto muy positivo en la ciudad, convirtiéndola en un punto focal para las empresas internacionales.

Otro día visitamos Melk, un pintoresco pueblo situado en la región de Baja Austria cuya principal atracción es la Abadía de Melk, una imponente estructura barroca que se alza en lo alto de un acantilado con vistas al río Danubio. 




La abadía es famosa por su arquitectura y su rica historia, que se remonta al siglo XI. Cuenta con una impresionante iglesia adornada con frescos, altares dorados y detalles ornamentados. Alberga también en su biblioteca una rica colección de arte sacro, manuscritos antiguos y libros raros. Los jardines tan bien cuidados que rodean la abadía ofrecen vistas panorámicas del río y los alrededores.
 






Sin embargo, lo realmente destacable es el pueblo de Melk con sus calles empedradas y su atmósfera tranquila. Cuánto disfrutamos visitando esas tiendecitas locales llenas de souvenirs únicos que añadieron, si cabe, mayor autenticidad a este pueblo encantador.








Dejamos casi para el final una visita al Hundertwasserhaus, un atrayente conjunto residencial de Viena construido por el artista Friedensreich Hundertwasser, arquitecto vienés comprometido con el ambiente que rechazaba las lineas rectas buscando la armonía a través de curvas y espirales. 



El resultado es una escena sacada del más inverosímil paisaje de cuentos infantiles, con ese particular diseño colorista y rompedor cuyas terrazas ajardinadas parecen bosquecitos y los árboles luchan por reconquistar el territorio que les pertenece.
 






Intentando grabar tanta majestuosidad en nuestras retinas, dimos un último paseo a orillas del Danubio y aprovechamos para saborear unos refrescos en una bella terraza junto al puente Reichsbrücke.







Despidiéndonos con un sorprendente concierto nocturno del solista de la Orquesta de Cámara de Viena, Leonard Furda. Un regalazo, fin de fiesta.



Y hasta aquí nuestras preciosas vacaciones en Viena, ciudad monumental y musical como ninguna. Nos vamos con la reconfortante sensación de habernos sentido realmente a gusto en ella. Valió la pena al final tanta sinfonía visual y... emocional 💣

"The music is not in the notes, but in the silence between"
- Wolfang Amadeus Mozart - 






















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