MADRID

Con el claro objetivo de acompañar y ayudar a instalarse a nuestra hija Marina, que en septiembre empezaba su primer año de universidad, el segundo gran viaje del verano comenzó un 17 de agosto...


Sin duda, la "capital del reino" es uno de los lugares más visitados de Europa y es que, como cualquier ciudad del mundo, Madrid está llena de esculturas, iglesias, monumentos, calles con encanto,  palacios con preciosos jardines y un sinfín de asombrosos lugares por lo que nuestra visita a esta ciudad repleta de leyendas y rincones olvidados bien merece una entrada en el blog 😉... Grandes de las letras como Cervantes, Lope de Vega o Calderón de la Barca y un histórico de la pintura española como Velázquez, están enterrados aquí. No pretendo que ésto sea una aburrida lección de historia, simplemente intentaré recopilar mis lugares "imprescindibles" que, bien por nostalgia paterno-filial bien por tratarse de auténticas joyas arquitectónicas, no puedo dejar de mencionar. Prometo no extenderme demasiado...

Como sabéis los musulmanes se establecieron aquí en el siglo IX. El emir Mohamed I mandó construir una fortaleza en lo alto de un cerro, junto al río Manzanares. La capital de España se encuentra por lo tanto situada sobre una enorme meseta a 650 metros sobre el nivel del mar lo que la convierte en la capital europea más elevada. Dicen que su nombre proviene de la palabra magerit que en árabe significa "arroyo matriz". A finales del siglo XI, Alfonso VI conquista Madrid para los cristianos sin dificultad y tras la victoria cristiana en la Batalla de las Navas de Tolosa, Madrid queda integrada en el Reino de Castilla comenzando un periodo de gran prosperidad.


El curioso sobrenombre de gatos a los madrileños data de tiempos de la reconquista cuando las  tropas del rey Alfonso VI se aproximaron a las murallas y uno de sus soldados consiguió trepar por los muros con la única ayuda de su daga, cambiando la bandera mora por la cristiana. Fue tal la habilidad con la que se desenvolvió en la pared que sus compañeros empezaron a llamarle Gato. Tanto él como sus sucesores tomaron este apodo como apellido.

Posteriormente Felipe II, para separarse de la influencia de la Iglesia, traslada en 1561 la capital desde Toledo a Madrid y con la llegada de la Casa de Borbón en el año 1700 comienza un periodo de modernización. Carlos III ordenó la pavimentación de las principales calles así como la instalación de una red de iluminación y alcantarillado. El 2 de mayo de 1808 se produjo un hecho que marcaría la historia de la ciudad. Se trata del Levantamiento del Dos de Mayo, cuando el pueblo de Madrid se levantó en armas contra las tropas francesas que el emperador Napoleón Bonaparte había enviado para ocupar la Península Ibérica. Esta revuelta fue duramente reprimida y acabó desencadenando en la Guerra de Independencia Española. Actualmente se ha establecido el 2 de mayo como el Día de la Comunidad de Madrid.

La segunda mitad del siglo XIX trajo nuevas obras de ampliación y mejora, creándose un moderno sistema de canalización de agua y llevándose a cabo el Ensanche de Madrid o Plan Castro para disgusto de mi tatarabuelo Antonio Aguirre que, tras quince años de pleitos ganados al Ayuntamiento no pudo impedir el derribo de su magnífica finca de la calle Alcalá que comprendía la casa de labor, la fábrica de harinas, el parador y más tarde la tahona de San José. Por un Real Decreto se anuló curiosamente la sentencia de ¡todo un Tribunal!. En la página 5 del periódico Nuevo Mundo podéis leer el artículo que se publicó entonces...
https://drive.google.com/file/d/1-DjGnzkMbgnSFveqke3xlHCqQb78-xQV/view?usp=drivesdk

En el siglo XX comenzaron a construirse los primeros rascacielos de la ciudad, inaugurando también la primera línea de metro. A principios de siglo, Madrid quedará marcada por la proclamación de la Segunda República Española en la Real Casa de Correos así como por el estallido de la Guerra Civil. La muerte de Franco trajo como consecuencia violentos episodios en la capital, como la Matanza de Atocha en 1977, llevada a cabo por terroristas de extrema derecha. La banda terrorista ETA provocó también numerosos atentados en la capital de España aunque el ataque terrorista más grave que sufrió la ciudad, reivindicado por Al-Qaeda, ocurrió el 11 de marzo del 2004 dejando 191 muertos. La sociedad española respondió a la violencia terrorista con las manifestaciones más multitudinarias de la democracia. Sin duda, Madrid ha sabido reponerse a la barbarie y actualmente es una ciudad movida por sus propias ganas de vivir, con muchísimas cosas que ofrecer, por lo que nuestra visita a la capital no nos defraudó sino todo lo contrario: ¡nos encantó!.

A tan solo 5 minutos andando desde nuestro señorial alojamiento de la calle Segovia, empezamos nuestra ruta por la mítica Plaza Mayor  (o Plaza de los Juanes en relación a los grandes talentos  que comparten nombre encargados de su construcción y restauraciones posteriores) con la figura ecuestre de Felipe III, una de las estatuas más fotografiadas de Madrid. En el pasado fue un auténtico cementerio de gorriones que conseguían entrar por la boca abierta del caballo pero no tenían suerte, debido a la estrechez del cuello de la figura, para volver a salir por lo que muchos quedaron condenados en esta trampa mortal. Durante la II República, una bomba destrozó parte de la estatua y se descubrieron, ante la sorpresa de todos, cientos de huesecillos de pájaros que durante años habían muerto en su interior. Durante su restauración tras la Guerra Civil, se selló la boca del caballo para evitar que tuviera tanta hambre...

El orígen de la monarquía hispánica nace de la unión entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, uniendo con ello la Corona de Castilla y la Corona de Aragón. Los dos monarcas fueron apodados los Reyes Católicos ya que intentaron llevar a cabo una política común, conquistando el Islam en la Península Ibérica y evangelizando el Nuevo Mundo.

Una breve pincelada para recordar a los monarcas de la dinastía de los Austria que gobernaron la dinastía española desde 1516 hasta 1700. El reinado de los Austria fue muy irregular, pudiendo encontrar épocas de esplendor y épocas de gran crisis, es por ésto que la etapa de los Austria se suele dividir en dos:  Austrias Mayores (Carlos I de España y V de Alemania y Felipe II) y Menores (Felipe III "el ludópata", Felipe IV "el promiscuo" (se dice que tuvo 46 hijos pero solo dejó 1 heredero) y Carlos II "el hechizado"). La idea del famoso "bocadillo" me parece muy ilustrativa: los "Carlos" serían las rebanadas de pan y los "Felipe" el relleno... 😂 Los Austrias Mayores protagonizaron la construcción del Imperio y la consolidación de España como primera potencia del mundo y los Menores, la decadencia del Imperio hispánico durante el Siglo de Oro.

Felipe I "El Hermoso" fue el primer rey hispánico de la dinastía de los Austrias y accedió al trono tras la muerte de la reina Isabel "La Católica". El rey Fernando "El Católico" transmitió los derechos de la Corona a su yerno Felipe I pero éste reinó solamente un año debido a su muerte prematura. Felipe "El Hermoso" tuvo con doña Juana "La Loca" seis hijos pero al morir éste, Fernando El Católico recuperó los derechos en calidad de regente ya que la reina Juana había sido privada de la dirección política debido a su locura. Tras la muerte de Fernando El Católico fue el hijo de ésta y de Felipe I quien tomó el trono de Castilla y Aragón, Carlos I, el primer Austria que gobernó la corona española.

Finalmente los Austria dejaron de ser los monarcas debido a la muerte sin descendencia de Carlos II. Tras la victoria de la Casa de Borbón en la Guerra de Sucesión, empieza el reinado de los Borbones que se puede dividir en cuatro etapas. La primera etapa comprende a los monarcas Felipe V, Luis I, Fernando VI, Carlos III y Carlos IV con gran cantidad de reformas en España. Los reyes del segundo periodo (llamado también primera Restauración) fueron Fernando VII e Isabel II y comienzan a gobernar tras la Guerra de la Independencia. Fernando VII mantuvo el absolutismo pero con la llegada de Isabel II la política del estado español se liberaliza rompiéndose con el absolutismo que los Borbones habían instaurado. La tercera etapa o segunda Restauración está marcada por los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII y se caracteriza por una gran estabilidad. La cuarta etapa es la posterior al franquismo, cuyos reyes han sido Juan Carlos I y Felipe VI, es un periodo marcado por la entrada en una España democrática donde los monarcas están sometidos a la Constitución Española.

El arquitecto de la Plaza Mayor, Juan Gómez de Mora, es el artífice de  una de las primeras plazas cuadradas de España cuyo modelo fue además exportado a América. Las obras concluyen en 1619, pero aún no habían llegado los incendios: dos en el siglo XVII y otro terrible a finales del XVIII. El primer edificio en construirse sigue siendo hoy el más conocido: la Casa de la Panadería que, aunque ha tenido mil y un usos, nació en 1590 como tahona.


Los 237 balcones de la plaza más castiza de Madrid han sido testigo de los últimos cuatro siglos de esta ciudad. En las inmediaciones se encuentran diversos restaurantes tradicionales llamados cuevas, al ser varios de ellos subterráneos y con forma abovedada de ladrillo en forma de cueva porque antiguamente se utilizaban para conservar alimentos y bebida.


En realidad  la historia de la plaza empieza fuera de las murallas de la ciudad con el trajín de agricultores que preferían los arrabales a atravesar las puertas de la ciudad medieval y pagar los impuestos correspondientes... Los inquilinos de la Plaza Mayor tenían una servidumbre que los obligaba a ceder los balcones a los invitados de los reyes los días de festejos. Un día Felipe IV tuvo el descaro de subir al balcón real a su amante, María Calderón, La Calderona, popular actriz que triunfaba en los corrales de comedia. Isabel de Borbón enfureció y el rey no tuvo más remedio que retractarse... a medias ya que le construyó su propio balcón en un lugar más discreto de la plaza (justo enfrente) que se llama desde entonces el balcón de La Marizápalos, el apodo de la actriz por el conocido baile que interpretaba.

Y ¿quién no recuerda la lapidaria frase de sus padres ¡Ésto parece la Pensión del Peine! cuando no dejabas de entrar y salir de casa sin detenerte demasiado? Los madrileños de pura cepa saben que se refiere a una posada que realmente existió y que tras permanecer cerrada desde el año 1960 en el 2006 abrió sus puertas de nuevo totalmente restaurada y transformada en un hotel de cuatro estrellas perteneciente a la cadena Petit Palace.

De hecho, la Posada del Peine es el establecimiento hotelero más antiguo de Madrid, ubicado en la calle Postas, a un paso de la Plaza Mayor. La fundó Juan Posada (apellido muy apropiado para tal negocio) en 1610 al transformar una casa cualquiera en un establecimiento para el descanso de viajeros y gente de paso por la ciudad que además estaba muy próxima a la Casa de Postas, punto de recepción y envío del correo real de postas. Pero la visión de marketing de Juan Posada le impulsó a conferir a su establecimiento un plus de distinción ¡un peine en cada habitación para uso de los clientes! El peine en cuestión colgaba del lavamanos para que nadie se lo pudiera llevar y sólo se hiciera uso de él mientras se alojaban en la posada. Como habréis adivinado, éste fué un lujo tan comentado que acabó por darle el nombre a la posada tal y como se la conoce en la actualidad. Mejor no imaginar cómo debían de estar esos peines mil veces usados en mil y una cabezas diferentes... Una de las mayores singularidades de esta posada era su habitación 126. Cuentan que en ella había un armario que escondía una escalera secreta la cual conducía a una habitación secreta en la planta superior del edificio. ¿Secretos de alcoba o simple escondite de fugitivos? Nunca los sabremos a ciencia cierta.

Uno de los puntos más emblemáticos de Madrid, lo encontramos junto a la Plaza Mayor, donde el Mercado de San Miguel atrae a diario a centenares de personas. Ubicado en la Plaza de San Miguel, este mercado (originariamente un mercado al uso) se ha erigido como uno de los más concurridos y es que bajo su original e impactante estructura hallamos un lugar único en el que descubrir los sabores locales,  el "Templo del Aperitivo" en Madrid como suelen llamarlo. No os perdáis el delicioso vermut de grifo del puesto número 25 ¡éxito rotundo!


Muy cerquita de la Plaza Mayor se encuentra el restaurante Sobrino de Botín que, según el libro Guinness de los récords, es el más antiguo del mundo aún en funcionamiento. Los madrileños tienen el privilegio de poder degustar sus platos nada más y nada menos que desde el año 1725. Un cocinero francés, Jean Botín, y su esposa (de origen asturiano) abrieron un negocio en la calle Cuchilleros pero fue en 1725 cuando un sobrino de ella, estableció una pequeña posada que sigue siendo la atracción de cientos de turistas a diario. Son famosos sus cocidos y cochinillos asados en el horno de leña que aún conservan. Se comenta que Goya estuvo trabajando en sus fogones con 19 años y aparece en novelas de Hemingway y Galdós.


En el número 1 de la calle Mayor encontraréis el edificio Casas de Cordero, construído en 1845 y considerado el primer gran bloque de viviendas de Madrid. Y frente a las Casas de Cordero se encuentra la pastelería La Mallorquina, fundada en 1894 y con un salón de té muy solicitado. Es muy recomendable que probéis sus palmeras de chocolate y sus napolitanas de crema. ¡Deliciosas!


Otro de los imprescindibles y que no te puedes perder por ser uno de los puntos más famosos de Madrid es la Puerta del Sol llena de gente especialmente los fines de semana. A lo largo de la historia, han sido varias las murallas que se construyeron en Madrid a modo de defensa y con diferentes puertas de acceso para entrar en la ciudad. La Puerta del Sol era una de ellas. El edificio más grande de esta plaza es la Casa de Correos en cuyo alto está el famoso reloj que da las campanadas de fin de año desde el año 1962 y al que acuden miles de personas a despedirse del año.


El reloj de la Puerta del Sol se incorporó tras ser fabricado en Londres y, aunque su funcionamiento es muy preciso, en 1995 hubo un desajuste por culpa de unos cables de televisión y ¡el año nuevo se adelantó! Al pie de la fachada tenéis la Placa del Kilómetro Cero, inicio de las seis grandes carreteras del país que existen desde el siglo XVIII. Lo que posiblemente no sabíais es que determina además los números de las calles de Madrid. El número 1 de cada calle siempre estará en el extremo más cercano a la Puerta del Sol. En uno de los extremos de la plaza está la estatua del Oso y el madroño, símbolo de la ciudad y en el centro se levanta la ecuestre de Carlos III inaugurada en 1994 para homenajear al que es considerado el mejor alcalde que ha tenido Madrid. El gran anuncio luminoso de Tío Pepe, frente a la Casa de Correos, se ha salvado de la prohibición de publicidad por su carácter histórico.


A partir del siglo XIII, el Oso y el Madroño se convirtió en el símbolo de Madrid y forma parte del escudo de la ciudad. Pocas personas saben que en realidad es una osa. Según los historiadores, el origen del escudo se debe a su utilización como insignia bélica para distinguir a unos caballeros de otros. Fue utilizado por primera vez por parte de las tropas madrileñas en las campañas contra los musulmanes en Andalucía. Cuenta la leyenda que se eligió una osa (y no un oso) porque en heráldica las hembras eran símbolo de fecundidad y abundancia y quizás también en homenaje a un oso pardo que el rey Alfonso XII cazó en uno de los montes cercanos a la capital. Miles de personas contemplan cada día este emblema de la ciudad y se fotografían a su lado, a veces sin conocer su orígen. Pues bien, el oso fue desde antiguo un elemento típico de la ciudad de Madrid. De hecho, en la Edad Media, este animal todavía abundaba en los montes cercanos y era frecuente encontrarse algún ejemplar por las inmediaciones de la ciudad. El madroño era también habitual en las afueras de la ciudad durante toda la época medieval. El acompañamiento del árbol y la creación del escudo municipal se debe a un acuerdo adoptado por la Villa y la Iglesia en 1222 para repartir las tierras adyacentes. A la Iglesia le correspondían los pastos y a la Villa los bosques y territorios arbolados.  Para simbolizar este hecho, se creó el ya famoso emblema del oso apoyado en un madroño. Además se decidió situar al oso en actitud de comerse las hojas porque, según se creía entonces, éstas eran un buen remedio contra la peste. La estatua de El Oso y el Madroño es una obra realizada en bronce sobre un pedestal de piedra por el Escultor Antonio Navarro Santafé. Inaugurada en 1967, mide 4 metros de altura y pesa unas 20 toneladas.


Junto a la Puerta del Sol, no pudimos evitar acercarnos al céntrico Hotel Victoria y recordar nuestra breve estancia en la capital durante el mes de marzo para concretar visitas a posibles universidades y colegios mayores... 100% recomendable.

De paseo por la calle Mayor, nos encontramos con el comercio más antiguo de Madrid. Se trata de la Botica de la Reina Madre, inaugurada en el año 1578.


Es probable que tomara su nombre de Isabel de Farnesio, segunda esposa del rey Felipe V, que encargaba aquí su pomada facial relajante, abrumada al parecer por los disgustos de sus nueras... Y en esa misma calle, el número 61 esconde un edificio que suele pasar desapercibido por la mayoría de los transeúntes.

Se trata de la casa más estrecha de la capital: con poco más de cuatro metros de ancho, este inmueble antiguo se ha conservado gracias a que entre sus paredes vivió y murió una leyenda de la literatura española: Calderón de la Barca.


Tan ilustre personaje hizo que se decidiera mantener en pie un edificio que, sin duda ninguna, no hubiera resistido al plan de modernización de la ciudad. Y alejado del alboroto del centro de Madrid, vive uno de los edificios para mí más bonitos, una joya arquitectónica ubicada en la calle Toledo 122.


El edificio data del año 1885, llama la atención su estilo neomudéjar y la multitud de filigranas y adornos de su fachada, una maravillosa combinación de estilos y colores que contrasta con el estridente tono rojizo del ladrillo y el gris de su forjado. A pesar de su longevidad, su aspecto decimonónico me pareció un precioso ejemplo de la bella arquitectura de esta ciudad.

También nos sorprendió la calle Rompelanzas, considerada como la calle más corta de Madrid.


No tiene más de 20 metros de longitud. Nos resultó curioso comprobar que muchas calles del centro histórico de Madrid lucen unos bonitos azulejos que les dan nombre además de aparecer en ellos algo simbólico que hace referencia al origen del nombre de la calle.

Contrariamente a lo que sucede con la magnífica calle Alcalá, que con más de 10 kilómetros, se trata de la más larga de la capital donde se encuentra la magnífica fuente de Cibeles, uno de los iconos de la ciudad de Madrid.

Pero lo que muy pocos conocen es que forma parte del sistema de seguridad del Banco de España, el único que puede financiar y emitir la deuda pública del país. Efectivamente, en caso de que las cámaras donde se guardan 90 toneladas de oro en forma de lingotes fueran asaltadas, la fuente cuenta con un sistema de canalizaciones que inundarían por completo la cámara en apenas unos segundos. No es de extrañar que, en más de 80 años de existencia, nadie se haya atrevido a burlar la seguridad de la cámara acorazada. Es indestructible, ni siquiera las bombas de la Guerra Civil pudieron con ella y fue aquí donde se refugiaron las familias que vivían en el edificio del Banco.

Miralá, miralá, miralá, miralá, ¡La Puerta de Alcalá!... ¿te suena el estribillo? Construida en 1778, era una de las cinco puertas reales con que contaba la ciudad, encargo del rey Carlos III para conmemorar su llegada a Madrid como rey.


La gran originalidad de esta puerta asimétrica radicó en ser el primer arco del triunfo que se construyó en Europa tras la caída del Imperio Romano.  Tres fueron los candidatos a construir la Puerta de Alcalá entre los que salió elegido Francisco Sabatini. Según cuentan, el arquitecto había enviado varios bocetos y el rey, por despiste, aprobó dos de ellos. Sabatini, para no oponerse a la decisión del monarca, realizó una fusión de ambos y el resultado es que la Puerta de Alcalá tiene dos lados completamente diferentes.

Como no mencionar el popular Parque del Retiro que, además de ser el pulmón verde de Madrid, tiene auténticas joyas arquitectónicas en sus 118 hectáreas por lo que sin duda es un reclamo turístico a la altura de museos u otros edificios de interés. Su orígen data del siglo XVII y fue un regalo del conde duque de Olivares a Felipe IV. Durante varios siglos estos jardines fueron de uso y disfrute exclusivo de la monarquía hasta que en 1868 la revolución lo devolvió a los ciudadanos. De hecho, este parque se usaba inicialmente para ir de caza y, para excusar la ausencia del rey en palacio, los sirvientes decían que el monarca estaba "de retiro". 


El maravilloso estanque con barquitas fue mandado construir por Felipe IV para recrear las batallas navales en las que le encantaba participar. En el año 2001 fue necesario vaciarlo por un problema técnico y, entre otras cosas, encontraron una carpa de casi 12 kilos!! Más de 4.000 rosales componen la Rosaleda del Retiro. Dicen que la mejor época del año para ver este espectáculo de color y aromas son los meses de mayo y junio que es cuando florecen. 



Nos gustó especialmente el Palacio de Cristal, toda una maravillosa construcción de hierro y vidrio en la que la luz natural incide especialmente la primera parte del día evocando una increíble escena de baile en una serie de época... 



Realmente está inspirado en el Crystal Palace del Hyde Park de Londres y fue construido por Ricardo Velázquez Bosco con motivo de la Exposición de las Islas Filipinas de 1887. En el año 1936 este edificio fue testigo de la elección de Manuel Azaña como presidente de la República y en 1990 se convirtió en una de las sedes del Reina Sofía, por lo que es habitual encontrar entre sus paredes transparentes exposiciones temporales de este museo. El bosque del Recuerdo se creó para rendir homenaje a las víctimas del 11 de marzo del 2004. Lo forman 170 cipreses y 22 olivos, confieso que es uno de mis rincones favoritos de Madrid. 



Y es en el Retiro donde podéis encontrar además una curiosa estatua dedicada al ángel caído, posiblemente la única estatua oficial dedicada a Lucifer que hay en el mundo. 



Inaugurada en 1885, la imágen es obra de Ricardo Bellver y tiene la inquietante particularidad de estar situada a una altura de 666 metros sobre el nivel del mar. ¿No os da que pensar??

Una de las plazas icono de Madrid es la de Cánovas del Castillo, en cuyos alrededores se encuentran imprescindibles como el Prado y el Thyssen-Bonemisza además de hoteles lujosos como el Ritz y el Palace con un brunch los domingos en el que se puede disfrutar de una actuación de ópera en directo ¡un lujazo! 



Y en el centro de la plaza ¡como no! la Fuente de Neptuno, hermana de la de Cibeles. Ambas fueron construídas por orden de Carlos III dentro del proceso de modernización de Madrid. 



Nuestra ansia por descubrir una de las colecciones de arte más impresionantes del mundo, nos condujo inexorablemente al Museo del Prado donde pasamos ¡¡¡un día entero!!! Como sabéis, la obra más conocida es "Las Meninas" de Velázquez que fue precisamente el "culpable" de traer al museo gran parte de la excelente colección de maestros italianos como Rafael, Tiziano y Correggio entre otros. Sin duda, visita obligada si venís a visitar Madrid.


Tras el edificio del Museo del Prado, vimos una preciosa iglesia en lo alto de una colina de la que nos llamó la atención su imponente fachada de estilo neogótico y sus dos torres. Se trata de la iglesia de San Jerónimo el Real,  más conocida por los madrileños como la iglesia de los Jerónimos... me trajo a la memoria entrañables recuerdos del primer viaje con mi padre a la capital hace exactamente veintinueve años... En realidad los orígenes de esta iglesia se remontan al siglo XV cuando por orden de los Reyes Católicos se construye un monasterio para los frailes jerónimos que tuviera como función servir de alojamiento a los reyes durante sus estancias en la pequeña villa de Madrid. En esta iglesia se celebró la boda del Rey Alfonso XIII con Victoria Eugenia, impresiona en su interior un gigantesco cuadro del siglo XIX con la última comunión de San Jerónimo, pintado por Rafael Tejeo por encargo del rey. Posiblemente sea el mayor lienzo de todos los templos en toda la comunidad de Madrid.



No quiero olvidar otro precioso templo emblemático en Madrid, la Iglesia de San Fermín de los Navarros, declarada bien de interés cultural en 1995 y que redescubrimos por casualidad gracias a la amabilidad de su conserje que nos permitió visitarla fuera de horario.



Ubicada en pleno barrio de Chamberí,  esta encantadora iglesia de estilo neomudéjar  acoge en su interior  un espectacular retablo dedicado al Santo y es el punto de reunión de los navarros que se hallan en la ciudad de cuya congregación es Presidente Amalio de Marichalar. ¿Os suena??

Y paseando por el castizo barrio de Chamberí, encontramos uno de los museos más bellos de todo Madrid: el Museo Sorolla, un oasis de paz donde podéis encontrar multitud de obras del pintos valenciano en sus diferentes etapas aunque para mí uno de los mayores atractivos de la visita fue el  espléndido edificio, con una decoración bañada por la luz (elemento inspirador para el pintor que supo captar como nadie la luz mediterránea en sus cuadros). Os aconsejo también os relajéis en sus dos jardines exteriores, que parecen inspirados en las ciudades de Sevilla y Granada.



Aprovechando la plusmarca nacional que tiene Madrid (nada menos que 5 catedrales en una sola ciudad) no podíamos dejar pasar la más conocida de todas ellas: la Almudena, primera catedral consagrada por un papa fuera de Roma (Juan Pablo II) y toda una mezcla de estilos ya que proyectada como un templo de inspiración gótica, acabó por asemejarse al Palacio Real: neogótico en su interior con un exterior neoclásico y con una cripta neorrománica. Querían que La Almudena consiguiese hacer sombra a la de Burgos o Sevilla superándolas en dimensiones, pero finalmente no lo logró. La Virgen de la Almudena, actual patrona de Madrid, ha tenido una vida muy ajetreada según cuentan...


Su orígen se remonta al año 800 cuando los musulmanes conquistaron España. En un pueblo cercano a Madrid se encontraba la Virgen de la Vega, que fue ocultada por sus habitantes para que los musulmanes no la profanaran. Esta historia fue pasando de generación en generación pero nunca se supo realmente el paradero de la Virgen. Cuando tres siglos después el rey Alfonso VI reconquistó Madrid, prometió encontrar a la Virgen para que sus fieles pudieran rendirle culto. El día de la búsqueda, justo en el punto en el que hoy se encuentra la Cuesta de la Vega que alberga además restos de la antigua muralla musulmana,  unas piedras se derrumbaron y dejaron al descubierto a la Virgen. Recibió el nombre de Almudena por haber sido encontrada en un depósito de trigo o almudín.


La entrada a la Catedral es gratuita, sólo se solicita un donativo de un euro por persona para cubrir los gastos de mantenimiento.


La cripta, con más de 400 columnas cuyos capiteles son todos diferentes, está llena de tumbas por todas partes y muchas familias pudientes de la aristocracia madrileña que fueron contribuyendo con generosas donaciones a la construcción del templo, compran aquí sus mausoleos para sus enterramientos. Personalmente me gustó mucho más la cripta que la propia Almudena, merece la pena acercarse.

Tampoco os podéis perder la visita al faraónico Palacio Real, residencia oficial del rey pese a que ningún miembro de la familia real tengan en él su residencia habitual. Felipe V, primer rey de la dinastía de los borbones, fue el impulsor de las obras de construcción de este palacio que debía ser el asombro y envidia de las demás cortes europeas. Durante sus primeros años, en el salón de las columnas los reyes celebraban cada Jueves Santo el lavatorio y comida de los pobres, en el que daban de comer y lavaban los pies a 25 pobres ante las más altas autoridades de España. Situado en la plaza de Oriente, actualmente es utilizado en los actos oficiales y en la celebración de ceremonias de Estado. Su privilegiada situación en la ciudad hacen de su entorno un espacio único al que hay que sumar los preciosos jardines de Sabatini en forma de laberinto con sus estatuas, simétricos parterres y grandes cedros que sorprenden enormemente cuando los veis desde arriba.



Y como no incluir en nuestra agenda una escapada a El Escorial, a escasos 50 kilómetros de la capital. Cuenta la leyenda que el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial se construyó porque se pensaba que allí estaban situadas las puertas del infierno y con él encima, podrían taparse. También se cuenta que el día en que los técnicos del rey fueron a inspeccionar lugares para su emplazamiento, los rayos y relámpagos que allí cayeron les ayudaron a decidir el lugar exacto en que lo construirían. Dicen que la planta del monasterio está inspirada en una parrilla en alusión a la muerte que tuvo San Lorenzo al morir quemado. Parece ser que Felipe II estaba obsesionado con la piedra filosofal por lo que reunió en la gran biblioteca del monasterio gran cantidad de tratados sobre astrología y magia y que llegó a consumir brebajes porque creía que a través de la alquimia mejoraría su delicada salud. Incluso se habla de un perro negro que se paseaba por las noches y con sus ladridos interrumpía las obras de construcción. El rey Felipe II decidió que le dieran caza y una vez muerto lo colgaron de una de las torres. Años más tarde, cuando el rey se retiró allí para morir, afirmaba que seguía oyendo los ladridos... También se decía que las cuatro mujeres de Felipe II paseaban, después de muertas, con cirios en sus manos por la lonja del monasterio durante las noches de luna llena. Y muy poca gente conoce lo que ocurre en la sala de los secretos y es que el arquitecto Juan de Herrera, consiguió que dos personas colocadas en ángulos opuestos pudieran conversar sin chillar y con enorme claridad, mientras que los que estaban en medio no oían nada. Una de las leyendas más recientes es la de Amparo Cuevas que afirmó ser testigo de varias apariciones de la Virgen, de hecho el monasterio continúa siendo hoy día lugar de peregrinación. Sin embargo, está claro que el protagonista que da nombre al municipio de San Lorenzo de El Escorial tiene que ser una estatua en el monasterio sobre el que también recae una leyenda: se dice que la figura mira hacia la montaña que tiene enfrente, hacia el lugar donde dicen hay escondido un tesoro que nunca ha sido hallado...






También pudimos acercarnos al Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, un idílico rincón con un palacio de cuento de hadas y unos jardines barrocos espectaculares con el telón de fondo de la Sierra de Guadarrama, ubicado en la provincia de Segovia.



Originariamente fue una ermita que Enrique IV dedicó al arzobispo San Ildefonso. Fueron los Reyes Católicos quienes en 1477 donaron dicha ermita a los monjes jerónimos y tras las reformas, Felipe V "el Animoso" enamorado del lugar, mandó levantar un nuevo palacio en la zona de la ermita. Dado el orígen francés del monarca, el nuevo edificio recibió un estilo mucho más similar a Versalles. Era el comienzo del siglo XVIII. Junto al palacio encontramos la Real Colegiata de la Santísima Trinidad, dentro de cuyos muros se encuentran restos de Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio. Además del maravilloso complejo palaciego sobresalen los reales jardines, una de las mayores atracciones del lugar que nos dejó literalmente fascinados. Impresiona ver las 21 fuentes que decoran cada rincón, decoradas con deidades y alegorías. Dicen que el agua que lanzan algunas puede alcanzar hasta 40 metros de altura. Sin embargo nosotros no pudimos disfrutar de este singular espectáculo que curiosamente sigue funcionando con el sistema original.







Y como la serenata de "Las calles de Madrid" de Luigi Boccherini describe las bulliciosas calles de la noche de Madrid, tengo que confesar que lo que más me ha gustado del viaje ha sido perdernos por ellas... Las hay anchas, estrechas, pequeñas, grandes, con tráfico, peatonales... todas ellas magníficas y llenas de historia. La Gran Vía es la más carismática y conocida. Una calle céntrica pero joven ya que su construcción comenzó en 1910 y para hacerla realidad fue necesario demoler más de 300 casas... 


Se la conoce como el Broadway madrileño  ya que todos los grandes estrenos tienen lugar en ella. En el teatro Coliseum precisamente pudimos disfrutar del musical "Anastasia", una gran producción con una espectacular puesta en escena y una estupenda orquesta. Se nota que han invertido muchos recursos para que los espectadores pudiéramos disfrutar del musical al máximo. Simplemente INCREIBLE.


También en la Gran Vía, concretamente en el Edificio Telefónica, mis hijas disfrutaron de lo lindo con la exposición que recreaba los principales escenarios de la tercera temporada de la famosa serie Stranger Things de la que son fans acérrimas. Si os dejáis caer por allí, descubriréis los helados de Scoops Ahoy, la tienda donde Robin, Steve y Dustin tratan de decodificar intrigantes mensajes rusos, jugar al Space Invaders y hasta sentaros en la majestuosa fuente del Starcourt Mall.


 

Y como no acordarme de la calle Preciados, bulliciosa y cosmopolita ¡un fogonazo constante!. Entre la plaza de Callao y la Puerta del Sol, una de las más importantes calles de Madrid, atractiva y peatonal, la calle más comercial de la capital es transitada a diario por miles de personas especialmente en época de rebajas. Dicen que el precio del alquiler de sus locales está entre los más caros del mundo y a lo largo de ella es fácil ver a artistas callejeros que deleitan con sus actuaciones a los turistas. Os recomiendo disfrutar de su encanto.


Siguiendo nuestro tour por las calles más señoriales de Madrid, ni se os ocurra perderos el Barrio Salamanca (uno de los barrios de mayor nivel de Europa) con sus señoriales fachadas, palacios y palacetes de diferentes estilos no hay duda que estamos en la cuna de la nobleza madrileña. Muy recomendable pasear por sus calles, llenas de tiendas de lujo (por algo se llama "Milla de Oro"), y disfrutar de su ambiente elegante. La familia de mi padre vivió muchos años en Velázquez 43, en un ático con una terraza fabulosa a la que les encantaba salir a jugar con una improvisada tienda de campaña que construyeron vareando la lana de algunos colchones... 


Vivieron después en Goya 49, actualmente Hotel Catalonia Madrid, en cuyos sótanos se refugiaban de las bombas durante la Guerra Civil. Allí precisamente mi abuela dió a luz una niña, Paz, que lamentablemente murió a las pocas horas...  En el barrio Salamanca me empeñé en buscar también el colegio de mi padre, Nuestra Señora del Pilar, para mí el más bonito de Madrid. Caracterizado por una educación de talante humanista y liberal, ha contado entre sus alumnos con un gran número de personajes célebres. La frase del Evangelio de San Juan "La verdad os hará libres" preside la impresionante escalera principal del colegio de la que (pese a estar cerrada al ser domingo)  quise llevarme, por supuesto, una foto de recuerdo...


Otra zona que merece la pena visitar es el Barrio Malasaña cuyo nombre procede de una joven costurera, Manuela Malasaña, asesinada por las tropas de Napoleón tras el levantamiento del 2 de Mayo. En este lugar, donde la media de edad de sus habitantes es de 44 años, se fraguó y consolidó la movida madrileña, los graffitis están integrados en el barrio Merece especial reconocimiento Julia, la estudiante más conocida de Malasaña, que se atrevió a disfrazarse de hombre para ir a las clases de Derecho de la Universidad Central de Madrid.


Debido a lo céntrico del Barrio, éste ha sido elegido como punto de encuentro cultural. Mi recomendación particular es el Museo del Romanticismo, una palacio neoclásico del siglo XVIII que parece congelado en el tiempo, con reliquias melancólicas y quizás algo macabras muy propias de la época. 


Muy interesante es el fumador, espacio masculino y pequeño donde los caballeros se retiraban después de comer para hablar de sus cosas mientras fumaban... me llamó mucho la atención como espacio de exclusión femenina.



La Sala de Billar, muy masculina también, con un sinfín de retratos de mujer que nos observan desde las paredes... Mención aparte merece la relajante y agradable terraza, habilitada en uno de los patios del palacio cuyos muros elevados y su fuente de época nos protegió un buen rato del calorazo de Madrid. Todo un lujo.


Sin embargo, como se trata de complacer a todos, también tuvimos alguna tarde lluviosa... como la que hizo que nos refugiáramos y gracias a ello descubriéramos el que dicen es el mejor mercado de Madrid, ubicado en el famoso barrio de Chueca. Me estoy refiriendo al Mercado de San Antón, con más de 30 puestos de productos de todo tipo y un amplio servicio de restauración en la última planta junto a una agradable terraza en la que nos hubiera encantado tomar algo si el tiempo hubiera acompañado...


Conocido por muchos como el Soho de Madrid, el nombre de Chueca se debe a una plaza que hay en él en honor al compositor de zarzuela Federicho Chueca. Durante los años 70 esta zona, ligada a la prostitución y a la droga, tenía un aire fantasmagórico... Pocos años después los comerciantes deciden hacer un cambio rotundo y muchas personas de la comunidad gay de Madrid comienzan a comprar viviendas en los alrededores.


Hoy en día el barrio es uno de los puntos más destacados de la noche de la capital y pasear por sus calles es sinónimo de disfrutar de un aire tranquilo, agradable y muy divertido. Son famosas las fiestas de celebración del Orgullo Gay que se desarrollan desde 1986 a finales de junio. En la calle Fuencarral (me encantó) encontramos tiendas de moda joven alternativas, con diseños exclusivos y productos de grandes marcas. 


Pero hubo un tiempo en que no fue así... sucedió en el año 1888 en el piso 2º izquierda del número 109. Fue el primer crimen mediático de la época que inspiró a Carmen Maura en la película de Angelino Fons "El crimen de la calle Fuencarral". De hecho, el impacto por aquellos misteriosos hechos fue tal que desde entonces, el número 109 de la calle Fuencarral desapareció y actualmente podéis comprobar que se salta del portal 107 al 111... curioso.

La oferta de restaurantes en Madrid es interminable. Por ello, es posible encontrar lugares para comer muy bien a un precio razonable. Como apunte si queréis disfrutar de una experiencia gastronómica única sin dejaros el bolsillo en el intento, os recomiendo dos restaurantes:  La Catedral y Taberna Tirso de Molina, ambos del mismo dueño.



Personalmente nos encantó su decoración: el primero, con salones inspirados en frescos de Velázquez y Goya nos pareció precioso. Y para los golosos... no podéis de dejar de probar el mejor chocolate a la taza con porras en la chocolatería más famosa y antigua de Madrid: San Ginés. Hicimos cola pero mereció la pena...



Para poner el broche de oro a nuestra estancia en Madrid, no podía faltar una tarde de cine y palomitas en Yelmo Cines Ideal... ¿que mejor que el inigualable Tarantino y su descomunal "Once upon a time... in Hollywood" en VOS?? ¡¡Un pequeño lujo en pleno centro!!


Muy cerquita del Museo Reina Sofía y de la estación de Atocha, se encuentra el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid del que estudiar sus cuatro cursos es el equivalente a estudiar una carrera universitaria al uso. Como pasa con la mayoría de profesiones ligadas a las artes, no es fácil buscarse la vida siendo músico... y si no que se lo pregunten a mi hija pequeña que ya está en su quinto año de violín...


No queríamos dejar de visitar uno de los mercados al aire libre más emblemáticos de Europa: El Rastro cuya denominación obedece cuando originariamente comerciantes y artesanos se asientan en la zona de mataderos y, al arrastrar las reses hacia las curtidurías, dejaban un copioso "rastro de sangre".


Mención especial merece hacer a una de las plazas más emblemáticas de este mercado: Cascorro en homenaje a las actividades heroicas del soldado Eloy Gonzalo en la pequeña población de Cascorro (Cuba). Este mercado es el mejor testigo de buena parte de la vida del pueblo de Madrid, un espacio muy peculiar donde encontraréis infinidad de curiosidades y gangas castigadas por la fortuna o sustraídas por el ingenio a sus legítimos dueños.


Una tarde nos acercamos a visitar el famoso Templo de Debod, una maravilla del mundo antiguo,  desde el que dicen se puede disfrutar de una puesta de sol espectacular en pleno verano. El origen de este monumento egipcio, objeto de numerosos selfies por parte de los turistas, no deja de ser curioso.  El Gobierno egipcio construyó una presa con el fin de salvaguardar el territorio de las impetuosas crecidas de las aguas del Nilo. Sin embargo, por esa zona había numerosos templos y reliquias de la época romana, egipcia y griega que corrían el riesgo de desaparecer bajo las aguas con la obra de la presa. Por esta razón, el líder de Egipto hizo un llamamiento internacional para que le ayudasen a rescatar tan enorme patrimonio arqueológico. Y como no, España, fue uno de los países que mandó especialistas para colaborar en el rescate recibiendo a cambio un templo. Levantado de nuevo piedra a piedra, esta reliquia representa un orgullo para todos los madrileños y, según cuenta la leyenda, cuando cae la noche, la figura de una gato observa fijamente a los visitantes. Para algunos supersticiosos se trata del rey nubio Adjalamani de Meroe (que fué quien mandó construir el templo) reencarnado. Otra curiosidad es que este rincón lleno de embrujo y misticismo es el más antiguo de la capital de España ya que goza de ¡2.000 años!


Un sitio especial de libre acceso, lleno de arte y color que nos sorprendió bastante fue la antigua Tabacalera en el barrio de Lavapiés. La fábrica fue durante más de un siglo el escenario de vida y trabajo de miles de mujeres conocidas como "las cigarreras" con una sorprendente capacidad de movilización y lucha obrera. El edificio, catalogado como bien de interés cultural, se desocupó definitivamente en el año 2000 quedando abandonado durante 10 años. Los vecinos del barrio reclamaron un uso social del edificio y por fin se decidió emprender su rehabilitación. En la actualidad, se llevan a cabo decenas de actividades culturales. Múltiples pantallas muestran infinidad de imágenes mudas con estancias separadas por cortinas de plástico transparente. Llama la atención la oscuridad, el frío y la humedad de su interior que lo convierten en un lugar tan inhóspito como sugerente.


En ese mismo barrio nos acercamos también al famoso Centro Cultural de La Casa Encendida, un espacio dinámico y vanguardista con un ambiente estimulante para niños y mayores donde una exposición temporal de paddle permitió a Gabriela poner en práctica sus habilidades deportivas... Si subís hasta su terraza encontraréis un huerto urbano de plantas comestibles, en verano se está de lujo y además no es tan cara como otras terrazas de Madrid para tomar algo.


Y a estas alturas de la película, no tiene perdón visitar Madrid y no conocer las bonanzas del paseo por Madrid Rio... Merece la pena llegar hasta el final porque las vistas son preciosas, además es muy entretenido poder disfrutar del parque de cuerdas, de los toboganes gigantes y de la tirolina. Pero sin duda, la estrella indiscutible del río es su playa urbana, formada por tres recintos acuáticos ovalados con diferentes efectos, el complemento perfecto para terminar el día..




El fin del paseo lo pone el Matadero, referente cultural en Madrid y un interesante ejemplo de reinvención de espacios públicos. El recinto está compuesto por 48 edificios en los que durante el siglo XX se realizaban funciones de matadero industrial y mercado de ganado.  Con el paso del tiempo fue quedando en desuso hasta que finalmente se deshabilitó como matadero en funciones conservando sus edificaciones. La conservación de la vieja estructura es lo que más me atrajo de este espacio que mezcla nuevo diseño con vastas estructuras industriales. Actualmente este inmenso lugar está abierto a todo tipo de expresiones culturales donde los artistas tienen su propio espacio para crear, innovar e interactuar con el público.



Rincón mágico en el que la cultura y la diversión forman una combinación perfecta 💜

Otro de los días, nos acercamos al mítico Parque Warner. El sofocante calor que tuvimos que soportar, las interminable colas y las vibraciones de la montaña rusa de madera, convirtieron lo que podía haber sido un precioso día en una experiencia agónica que prefiero olvidar. Como detalle, Javier perdió las gafas en nuestro interminable "viaje a ninguna parte"...




Como reza el dicho "de Madrid al cielo", nada mejor que un paseo en el Teleférico para disfrutar de otra perspectiva de la ciudad. Esta infraestructura inaugurada en 1969 hace un recorrido de 2,5 kilómetros en 11 minutos. Os puedo asegurar que no hay mirador más privilegiado en Madrid que éste. Una vez abajo, disfrutamos de la Casa de Campo caminando por varios de sus senderos, daba la sensación de estar a miles de kilómetros de distancia de la gran ciudad cuando en realidad nos encontrábamos a tan solo unos centenares de metros...



Y... como Mary Poppins se eleva mágicamente y sus zapatos apuntan a direcciones opuestas, me gustaría recordar este MARAVILLOSO intercambio en Madrid como un nuevo paso en el camino que la vida nos regala... ¡Gracias! Eva y Pablo por haber hecho de nuestra estancia en esta preciosa ciudad un recuerdo inolvidable.


Que tengas un "buen viento del Este" para que tu estancia en la capital del reino se convierta en una experiencia emocionante y transformadora que, como a la entrañable niñera, te haga bailar sobre los tejados al compás 💫
¡Feliz viaje, Marina!












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