DUBLIN


Dublín



Planeamos nuestro segundo viaje con muchísima ilusión, de hecho teníamos confirmado el intercambio ¡¡¡desde el mes de febrero!!! Un poco llevados por la necesidad de cambiar drásticamente el chip tras el triste fallecimiento de mi madre en enero, sobra decir que Irlanda es un país que nos llamaba especialmente la atención a todos.  Viajar allí podía sin duda convertirse en una de las mayores experiencias de nuestra vida. 

 
Por todo ello, en este blog os mostraré encantadísima todos los rincones que hemos visitado en nuestro segundo viaje el pasado agosto del 2017. Espero que mis comentarios os resulten de utilidad para planificar vuestro viaje a este increíble país  que cuando lo conozcáis os dejará, sin duda, con ganas de más y desearéis volver. De hecho, recién aterrizada en Santander, os confieso que empiezo a sentir nostalgia de unas vacaciones increíbles…

 
La República de Irlanda ocupa algo más del 83% de la isla (70.282 Km2) y tiene una población de cerca de 4 millones de habitantes; su capital es Dublín. El resto de la isla constituye Irlanda del Norte y forma parte del Reino Unido; tiene poco más de millón y medio de habitantes, y su capital es Belfast.
Lo primero que hicimos al llegar a Dublín fue buscar un pub irlandés para probar la famosa “Guinnes” donde hay que tomarla. La lista de buenos pubs es infinita. Entre los más tradicionales se encuentran el Neary's, el Long Hall, el Stag's Head (abierto en 1770), el Doheny and Nesbitt, el McDaid's (desde 1779), el David Byrne's y el Keyhoe's. El Brazen Head asegura ser el pub más antiguo de la ciudad, fundado en 1198 (aunque el local actual data de 1750). El Mulligan's (de 1782) presume servir algunas de las mejores cervezas. 
A primera vista Dublín me pareció una ciudad bonita, especialmente rítmica y llena de vida: historia, música, un ambiente increíble…. Sus edificios de ladrillo rojo y ocre, ventanas cubiertas de macetas con vistosas flores, puertas bajas de colores especialmente llamativos, su silencioso tranvía y el constante ir y venir de ciclistas… eran la parte más vistosa y colorida. Por otra parte, los barrios suburbiales, algunos monumentos desperdigados por el centro y su cielo casi siempre plomizo y amenazando lluvia no me ayudaban a tener una buena impresión. Visto el estupendo panorama atmosférico que nos acompañó los primeros días y gracias a unos mini-paraguas plegables del Penneys (Primark en España), decidimos aventurarnos en este maravilloso laberinto,  pasear por sus populares calles, visitar sus pubs, charlar con su gente, cruzar el Río Liffey (que divide  la ciudad en dos)... Fue así como poco a poco descubrí el verdadero encanto de lo que hoy día considero una increíble ciudad que deseo volver a ver pronto...

En Dublín se puede elegir entre muchos sitios a la hora de comer, aunque con todo el respeto de mundo, la cocina mediterránea supera con creces a la irlandesa. Es buena idea acudir al centro de la ciudad, especialmente a O'Connell Street (a tan solo 10 minutos de donde nos alejábamos), donde hay gran número de pizzerías, hamburgueserías, restaurantes italianos, franceses, irlandeses, chinos, indios e incluso españoles. Temple Bar y los alrededores del Trinity College tienen muchos pubs de más reciente construcción donde degustar el famoso “Irish stew. Nosotros seguimos la sabia recomendación de una turista española y lo probamos en el “Old Mill” ¡¡¡riquísimo!!! Tampoco dejéis de probar los Tagliatella con almejas de "La Cuccina", aunque no sea irlandés precisamente...














Aunque el objetivo del viaje a Irlanda no fue conocer únicamentes todos los rincones de la ciudad de Dublín, sí que nos apetecía hacer algunas visitas turísticas por diferentes zonas de la ciudad. En los aledaños de College Green, el auténtico corazón de Dublín, en el sureste de la ciudad, visitamos el Trinity College que hasta hace poco era la única universidad de Dublín. Fue fundado en 1592 por la reina inglesa Isabel I en los terrenos de un antiguo convento confiscado. Sus dos bibliotecas  albergan más de dos millones de libros y dos mil manuscritos. Dentro se puede ver el famoso Libro de Kells (un Evangelio manuscrito decorado con ilustraciones poli crómicas, encontrado cerca de la ciudad de Kells). También se puede contemplar un arpa medieval que se cree que perteneció a un tal Brian Boru.


 Aquí os dejo unas entrañables fotos de algunos de los rincones de Dublín que, seguro, os dejarán huella...

 

Mi hija mayor, Marina, posando frente a la estatua de bronce de la famosa Molly Malone. Si vas a Dublín con tus hijos, éste es un “monumento” que no podéis dejar de visitar ya que este personaje se ha convertido en uno de los símbolos de Irlanda y su canción es considerada como el himno no oficial de Dublín.

Otra visita que no puede faltar es, por supuestísimo, la del famoso Museo de Cera de Dublín. Dicho museo se encuentra ordenado de forma temática en diferentes salas que cuentan con un sistema de sonido que se acciona pulsando un botón situado junto a la puerta. Sin duda, la sala que más nos impresionó fue "The chamber of horrors": Los personajes de la cámara de los horrores son capaces asustar a los más valientes ya que es imposible adivinar quién será el siguiente en abalanzarse sobre los visitantes!!!! Así que, muy sabiamente Gabriela prefirió rodearse de la familia Simpson... 

Y entre visita y visita, no podía faltar una parada en el pub más famoso de la calle O'Connell, el "Murray". Si queréis un pub irlandés pero con un poco de encanto, éste es vuestro sitio. La comida es estupenda, el trato del personal genial y además hay música y bailes tradicionales los fines de semana. Lo recomiendo absolutamente.

Mi hija Marina, tuvo tiempo además de ir de compras  y perderse en el shopping center de St Stephen's Green... toda una influencer!!!






 

 


Esta última foto es de mi hija pequeña Gabriela, intentando acercarse a los ciervos en el Parque Phoenix, situado a escasos kilómetros del centro de Dublín y considerado como un importante pulmón para la ciudad, además de un agradable lugar en el que pasear durante infinitas horas como hizimos nosotros... maravilloso.


Durante la segunda semana y ya que Dublín se nos quedaba corto, decidimos alquilar un coche porque nos parecía la mejor forma de desplazarse por Irlanda si se viaja en grupo reducido (en nuestro caso 4 personas) y si se quiere aprovechar el tiempo disfrutando del paisaje y parando cada vez que quieras. Recuerda que en toda la isla se conduce por la izquierda, de modo que hay que tener muy en cuenta que se debe adelantar por la derecha y girar a la izquierda en cruces y rotondas. El primer día,  el shock que te produce ver que te adentras directamente en el carril contrario es sencillamente…  ¡¡¡¡tremendo!!!!
Os detallo en líneas generales las excursiones que hemos hecho durante estos 5 últimos días. Sé que nos quedan sitios preciosos por ver pero lamentablemente el tiempo pasa rápido y las vacaciones no se pueden alargar eternamente… 

1er día: GALWAY
Dicen que cuando los irlandeses quieren pasar un buen rato se acercan a Galway. No me extraña. Esta ciudad, situada en la costa oeste del Atlántico, condensa lo mejor de Irlanda: tradición y vanguardia. Yo no tuve tanta suerte ya que nuestro encuentro duró apenas seis horas pero fueron suficientes para comprobar que le sobran motivos para ser uno de los destinos imprescindibles de esta maravillosa y siempre sorprendente isla. Galway tiene una población joven y espíritu bohemio, por lo que la mejor manera de apreciar sus encantos es paseando por sus calles (no te pierdas el paseo por el río Corrib) y empapándote del ambiente.







2º día: WICKLOW, GLENDALOUGH Y KILKENNY
Conocido por su impresionante vegetación como el Jardín de Irlanda, Wicklow se ha convertido en la excursión más popular desde Dublín. También visitamos Glendalough.
Wicklow es el condado más colorido, hermoso y verde de Irlanda. Se dice que el aire puro de la zona hace que sus habitantes sean los más longevos del país. Aunque Wicklow se encuentra a unos 50 kilómetros de Dublín, desde la salida de la capital nos adentramos en la campiña irlandesa, un lugar donde la mayoría de los habitantes son vacas y ovejas. Vimos ríos desbordados al margen de muchos caminos hasta llegar a las famosas montañas donde está el Parque Nacional de Wicklow, un enclave maravilloso con varias sendas que terminan en un precioso lago que se formó en la época glaciar, una excursión fantástica que nos llevó unas cuantas horas pero que, sin duda,  mereció la pena.
La siguiente parada fue el valle de Glendalough, donde se encuentra un monasterio celta del siglo VI. Recorrimos sus iglesias, torres y cruces haciendo un repaso a su época de esplendor, previa a la invasión vikinga.

 

A última hora de la tarde llegamos a Kilkenny, una maravilla medieval y moderna repleta de arquitectura fascinante y un singular y animado mundo artístico. La combinación mágica de cultura y ocio atrae a muchísima gente a esta cautivadora ciudad patrimonial, en pleno corazón del  Ancestral Este de Irlanda y a tan solo 90 minutos de Dublín. Os dejo una foto del precioso castillo para que no dejéis de verlo!!!!!




3er día: HOWTH, MALAHIDE y DALKEY
Howth y Malahide son dos pintorescas poblaciones muy cercanas a Dublín.

Siguiendo la ruta bordeamos la costa pasando por Portmarnock hasta llegar a la península de Howth. Esta zona protegida está habitada por diversas especies de aves en vías de extinción.
Una vez en Howth paramos junto a los acantilados, lugar desde donde es posible divisar desde la bahía de Dublín hasta las montañas de Wicklow. Los más deportistas pueden bajar caminando hasta el pueblo.
El pueblo de Howth es un lugar muy de moda entre los dublineses y muchos vienen aquí a comer los fines de semana. Los barcos pesqueros recién llegados atracan junto a los cientos de focas que habitan en el puerto. Nosotros, siguiendo la recomendación del Trip Advisor,  decidimos comer en el "Beshoffs", un restaurante lleno de gente deseosa de probar sus famosos "fish and chips" y con vistas al puerto que no te defraudará. Las gaviotas esperan pacientemente a tu alrededor a que les eches algo si te ha sobrado, verlas comer es todo un espectáculo y si no que se lo pregunten a mi hija Gabriela!!!

 
 













Una vez en Malahide nos detuvimos en su castillo, probablemente el lugar más conocido de esta población. Data del siglo XI y fue ampliado y restaurado en la época de esplendor georgiano. No llegamos a visitar  su interior pero sus alrededores nos hicieron comprender cómo una misma familia pudo vivir allí durante ocho siglos.
 

A última hora de la tarde, decidimos acercarnos a Dalkey (en irlandés Deilginis, que significa Isla Espinosa), un pueblo situado al sur de Dublín. Originalmente se fundó como un asentamiento vikingo y se convirtió en un importante puerto durante la edad media. Según John Clyn, fue uno de los puntos a través de los cuales entró la plaga de peste  que azotó al país a mediados del siglo XIV . En tiempos modernos, Dalkey se ha convertido en un próspero suburbio costero con gran atracción turística. De hecho, si te preguntas donde viven los ricos y famosos de Irlanda la respuesta es Dalkey. Al día de hoy una suerte de Beverly Hills de Dublin ya que algunas celebridades irlandesas y otras figuras internacionales han comprado propiedades precisamente aquí. El valor de sus casas y terrenos se ha duplicado desde hace unos años y hoy no cualquiera puede mudarse a este sitio cerca de Dublin que es puro encanto. Por ejemplo, aquí tiene su lujosa casa la cantante de música irlandesa y new age, Enya pero también tienen casa Bono y The Edge, integrantes de U2, o el director de cine Neil Jordan, toda una celebridad.


4º día: BELFAST
A primera hora nos dirigimos a Belfast, capital de Irlanda del Norte, la ciudad más poblada del país y segundo núcleo urbano más grande de la isla de Irlanda por detrás de Dublín.
En Belfast vimos los edificios y monumentos más representativos, incluyendo, como no, el Palacio de Justicia, la zona de los murales católicos y protestantes y el Muro de la Paz, que separa ambos barrios. Las puertas de este muro sólo se abren una vez al día.
También cruzamos la ciudad viendo el Ayuntamiento (En el centro se alza majestuoso el edificio renacentista de piedra blanca, al que vale la pena entrar y contemplar el vestíbulo y su cúpula).
Enfrente del cabildo hay una enorme estatua de la reina Victoria, recordando a los irlandeses quien gobierna en el Ulster.), la torre del Príncipe Alberto, la Aduana y finalmente, los astilleros donde se construyó el Titanic en 1912.  

Nos dirigimos (visita obligada) hacia el Titanic quarter, los antiguos astilleros de Belfast, cuna del famoso trasatlántico Titanic. Se extienden a lo largo del río Lagan, dominados por las enormes grúas amarillas conocidas como Sansón y Goliat. La visita realmente merece la pena… Como sabéis, el famoso transatlántico fue construido en Belfast, y lo primero que me gustó del museo es que está ubicado exactamente donde estaba el famoso astillero donde se construyó, al lado del muelle. Aparte de que el edificio en sí es espectacular, todo lo que le rodea forma parte de esta historia y de este Museo. “The Titanic Experience” es el tour principal del museo, y se reparte en 9 galerías o salas temáticas, cada una con sus efectos visuales o de sonido propios que hacen que el recorrido sea muy real, hay momentos en que parece que estás reviviendo la historia! En fín, una visita que se convirtió realmente en toda una experiencia…









5º dia: ADARE
Decidimos dejar lo mejor para el final así que el quinto día nos dirigimos a Adare, Patrimonio Nacional irlandés y considerado por muchos el pueblo más bonito de Irlanda. La verdad es que la palabra “pueblo” (o incluso ciudad como he visto escrito en algún lado) a Adare le viene un pelín grande, yo diría que es más bien una aldea, por no decir una calle. Sin embargo esto no le resta un ápice de encanto y tiene diversas ruinas y construcciones de gran valor histórico y arquitectónico. Llama la atención la cantidad de verde que la rodea, campos y campos que parecen dibujados de los colores tan intensos que tienen. La carretera, de película. Estrecha, nublada y abrazada por frondosos árboles. Las casas de Adare tienen una particularidad, y es que sus tejados están cubiertos de paja. A mí me recordaban como a casas de cuentos, o de alguna película campesina-medieval, y ciertamente llevan construidas cientos de años. Muy, muy curiosas. La mayoría en la calle principal se encuentran ocupadas en la actualidad por tiendas de artesanía, de lanas y cerámicas sobre todo, aunque muchas son propiedad privada. Curiosamente la dueña de una de esas casitas de cuento nos explicó que estaba barriendo su entrada porque esperaba recibir a su próximo inquilino… sin duda, éxito garantizado!!!. Después tomamos café en un lugar muy mono llamado The Good Room (La buena habitación) una preciosa cabaña de estilo afrancesado, tomamos dos “flat White” y unas tartas riquísimas!!!!

 












En resumen,  este viaje lo recordaré con mucho cariño. Dublín me ha parecido un estupendo lugar que invita ciertamente a disfrutar de la vida, que sabe cómo conquistarte y en el que desearías pasar al menos un par de días al año pese a la  incesante lluvia que, por otro lado, le da también su toque romántico... Thank you Lisa, Steve, Katie and Sarah for our wonderful exchange. See you soon, Ireland!!!!


 

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